miércoles, 22 de julio de 2020

EL PEQUEÑO LEÑADOR. Gustavo Romera Marcos

MIS PERLAS LITERARIAS 74

23-07-202

EL PEQUEÑO LEÑADOR

En 199?, estando mi padre hospitalizado, fue a visitarlo un amigo del que sólo recuerdo que se llamaba Antonio, y contó esta historia que me resultó muy triste entonces y que me sigue encogiendo el corazón ahora que la reconstruyo en su nombre después de veintitantos años. Tal como me la contó, la cuento:

Esto sería en 1928 porque yo tendría unos 6 o 7 años y nací en 1921. Me fui solo al monte, como casi "tos" los días, con un trozo de soga, ni más más ni más menos, a por leña seca y, cuando junté un haz tan grande como podía cargarme a las costillas, me fui andando a Caravaca a venderlo. Después de dar vueltas y más vueltas y, como estaba oscureciendo, le dije a una mujer, que estaba en la puerta de su casa, que si quería la leña “regalá” porque nadie me la había “querío” comprar y me tenía que volver a mi pueblo.
Antes de que la mujer pudiera contestarme, su "marío", que me había oído desde dentro de la casa, salió y me preguntó que de dónde era. Yo le dije que de Moratalla y, entonces, me dijo que pasara al corral y dejara la leña. Así lo hice soltando el haz, porque la leña se la regalaba pero no tenía más soga que aquella.
Cuando ya me iba, me dijo que pasara a la casa y, cuando entré, vi sobre la mesa de la cocina un plato de alubias “cocías”, con una patata y media cebolla; y un vaso grande lleno de vino, que no se me olvida. Me dijo que era su cena pero que me sentara y me la comiera. Yo, que llevaba todo el día sin probar “bocao”, le hice caso, pero sin beberme el vino porque nunca lo había “probao”, pero eso no se lo dije. El buen hombre, más por generosidad que por malicia, me dijo que podía beberme el vino si quería, y me lo bebí sin paladearlo.
Le di las gracias y, con mi trozo de soga al hombro, me vine al pueblo. Cuando el vino me hizo efecto, me entró un tembleque que no tuve más remedio que tirarme al suelo, menos mal que era verano, y me quedé dormido.
Mi padre había muerto ya y, cuando mi madre vio que no había “llegao” a mi casa, salió a buscarme con unos vecinos por donde sabían que yo volvía siempre. Al oír sus gritos, ¡Antoñiiico!... ¡Antoñiiico!..., me desperté y salí a su encuentro. Mi madre me abrazó llorando, les conté lo del vino, y todos se rieron dándose por contentos de que la cosa hubiera “acabao” así.

(Terminó su relato y yo, sin saber qué decir, sólo acerté a preguntarle si se volvió con ellos a su casa).

¡Qué va! Ellos se vinieron al pueblo y yo, con mi soga, me fui otra vez al monte… ¿Qué iba yo a hacer en mi casa, si no había de “na”? 

P.D. En cien años, ¡qué diferente la vida de Antoñico de la de un niño actual de siete años! La “intrahistoria” de pueblos como el nuestro es muy larga y penosa pero nuestra memoria es demasiado corta, para bien o para mal.

Si alguien recuerda el nombre completo del protagonista de esta historia, le agradecería que me lo dijera porque no he vuelto a saber nada de él.



lunes, 20 de julio de 2020

EL REY DE LA BARAJA ROTA. Gustavo Romera Marcos

MIS PERLAS LITERARIAS 73
20-07-2020

EL REY DE LA BARAJA ROTA


Después de leer el magistral texto de mi estimado amigo Paco Martínez, de anteayer; y la brillante columna de mi venerado Manuel Vicent, de ayer; sobre un tal Juan Carlos (X en adelante), se me han puesto los dientes tan largos que me han entrado ganas de morderle a X.

X nació en Roma el 5 de enero de 1938, ¡capricho del destino!, el día de la noche de los Reyes Magos, en este caso con V. Nunca se enteró de que los Reyes eran los padres porque el suyo nunca llegó a serlo, aunque sí su abuelo Alfonso XIII. Sus Reyes Magos venían de Oriente, pero no del Lejano sino del Próximo, concretamente de Arabia Saudí y los Emiratos, también reyes del petróleo, que le regalaron inmensas fortunas por comisiones en la compra de crudo, en dinero también crudo. También les pidió un tren eléctrico, como cualquier niño, y trincó 100 millones por el AVE La Meca-Medina, un juguete de 450 kms. a lo largo del desierto.

X se casó en 1962 con Sofía de Grecia y Dinamarca, ¡se ve que sus padres tampoco eran vecinos!, y como dice un viejo refrán “El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar”. Y bien que ha engañado a su mujer con 5000 amantes que se sepan (léase “El rey de las cinco mil amantes”. Amadeo Martínez Inglés. Chiado Editorial. 2017). Y no sólo engañó a su mujer, sino a todos los españoles porque esas canas al aire se pagaban con dinero público, y publicado. ¡No sé cómo le quedan pelos en la cabeza! Pero, a veces, fue X el engañado, como en un sonado lío más liado que una calabaza… totanera.

A X no le bastaba con cazar amantes, también cazaba especies incluso en peligro de extinción. En la cacería de Botsuana, de 2012, asesinar a sangre fría a un elefante de sangre caliente le costó 50.000 euros por persona, y no iba solo sino con una amiga, su hijo, ¿de quién?, y numerosos encimarios. Pero le salió bastantico más cara porque, de tropezón en tropezón, se rompió la cadera en el hotel; se rompió su relación con Corinna, una cualquiera pero no una amiga cualquiera; y se rompió, por fin, la caja secreta de sus escándalos secretos. Trasladado a nuestro país, que creía suyo, fue operado, ¡otro capricho del destino!, el 14 de abril, aniversario de la proclamación de la Segunda República en 1931. Capricho o no, el caso es que se vio obligado a abdicar en 2014, después de casi 39 años de supuesto reinado, concretamente 14.089 días sin dar golpe -aunque sigue en entredicho su participación en el frustrado del 23-F; con sus correspondientes noches saltando de dama en dama, de alta cuna O de baja cama, ¡perdóname la O, añorada Cecilia!

Para justificar mi título, diré que X es el compendio de los cuatro reyes de la baraja, española en este caso. El de OROS por su inmensa fortuna a pelotazo sucio. El de ESPADAS, sustituidas por rifles de precisión, por sus repetidas matanzas salvajes. El de BASTOS por su nada refinada conducta e inteligencia. Y el de COPAS por haber ganado el Campeonato del Mundo de Vela en 2017 y 2019, con 79 y 81 años, ¿es que no había más jóvenes?, a bordo de un velero de cuyo nombre todo el mundo se lamenta ahora, ¡y van tres caprichos del destino!... Ya sé que esto del REY DE COPAS da bastante más juego pero “no se debe hacer leña del árbol caído”, porque eso es X, un árbol de Navidad colmado de regalos, pero envenenados, cada día del año.

Para ir terminando, diré que el concurso “¿Qué es un rey para ti?” celebró el año pasado su 39 edición; y más de 700.000 escolares de toda España han escrito sus redacciones respondiendo a la pregunta del título, ¿qué pensaría X al entregar, cada año y personalmente, los premios a los ingenuos ganadores?... Yo ya no estoy en edad escolar pero eso, precisamente, me autoautoriza para publicar mi breve redacción por si llega a oídos de X: “Un rey es para mí todo lo contrario que su alteza, por no decir bajeza”.

Mientras barajo varias maneras de terminar, me están tentando dos refranes. En el primero, "En el reino de los ciegos, el tuerto es el rey", los ciegos hemos sido todos los españoles engañados; y, en el segundo, “¡O jugamos todos, o se rompe la baraja!”, no sé cuál es la mejor solución de las dos.

P.D. Recordando mi DICHO 28, si la hija hubiera tenido a X como único pretendiente, su pregunta hubiera sido muy distinta: "Le gusta el juego sucio, el puterío, y empinar el codo... ¿Qué hago?"
¡Qué razón llevaba el padre con su respuesta!


EL RECUERDO DE MIS RECUERDOS Y DE MIS OLVIDOS. Gustavo Romera Marcos.

MIS PERLAS LITERARIAS 72
10/07/2020


EL RECUERDO DE MIS RECUERDOS Y DE MIS OLVIDOS

Ya no recuerdo cuándo escribí mentalmente estos cuatro versos inéditos hasta ahora mismo: 
Barre el viento del tiempo
los tejados de la memoria
y los recuerdos van cayendo al vacío
desde los aleros del olvido. 

Siempre me pierdo en los laberintos de la memoria, y en Ikea. La última vez, mi hijo tuvo que llamar a los GEO para buscarme y, a las cinco horas, me encontró un Agente de Seguridad, durmiendo dentro de un coche aparcado que se lo había su dueño sin cerrar porque era el día de puertas abiertas, y como era del mismo modelo y color que el mío... Me preguntaron que si no me había fijado en la matrícula pero, es como yo les dije: “No tengo yo otra cosa que hacer que aprenderme la matrícula de mi coche de memoria”.

Ahora que me acuerdo, resulta curioso que olvidemos algunos recuerdos que quisiéramos recordar y, en cambio, no conseguimos quitarnos de la cabeza otros que quisiéramos olvidar para siempre. Como nunca recordaba la misteriosa ubicación del mando de la tele, he aprendido a localizarlo con el GPS... pero cuando consigo encontrar el móvil, que ésa es otra...

La vida es una sucesión de recuerdos y de olvidos, pero siempre desparejados, como los calcetines. Decía Cortázar que aprendió el caos temporal de sus relatos cuando, en el cine de su pueblo, alteraban el orden de los rollos y los espectadores se veían obligados a hacer una surrealista reconstrucción de los hechos al ver galopando en la pradera al sheriff, que ya descansaba bajo su cruz de palos en el desierto desde el primer cucurucho de palomitas; o viendo a la despampanante protagonista tonteando con su primer novio después de haberla visto, durante el segundo cucurucho, ya abuela, con sus siete magníficos nietos de pelo en pecho; menos Yul Brynner, pecholiso, y con la cabeza mismamente como una bola de billar con sombrero.

De niño, no tienes necesidad de recordar nada, al contrario, preguntas sin parar por el nombre de las cosas que ves por primera vez, o que ya has visto cien veces y no te acuerdas. Mamá, ¿cómo se dice fririrorífico?... ¡qué coñazo de criatura! 

De adolescente, sientes vergüenza hasta de las fotos de tu tierna y despatarrada infancia con todas tus sinvergüenzas al aire... ¡qué coñazo de fotos! 

De adulto, ni siquiera tienes tiempo de recordar tus recuerdos porque bastante tienes con no olvidar, siempre en el último día, la fecha de la Declaración de la Renta... ¡qué coñazo de papeleos! 

De viejo, no puedes olvidar la última bofetada del servicio militar, que ya ha desaparecido; y no lo digo por la bofetada, que todavía te escuece... ¡qué coñazo de mili! 

De anciano, no consigues recordar tu última erección, y eso que fue sólo hace tres veranos... ¡qué coñazo de veranos! 

Acabo de acordarme que tengo que ir acabando de decir tonterías pero, como no tengo claro el final de esto, voy a tener que esperar a mañana para recordar cómo lo he terminado hoy... ¡qué coñazo de escritor! 

P.D. Hoy han terminado los siete días de las Fiestas de la Vaca de mi pueblo, Moratalla creo que se llama; y, con lo que a mí me gustan, ni siquiera me acuerdo de haber visto, por lo menos, el rabo de una vaca... ¡Qué coñazo de gentío que no te deja ver na!


jueves, 16 de julio de 2020

EL CUERVO DEL ALGAIDÓN. Gustavo Romera Marcos

MIS PERLAS LITERARIAS 71
14-07-2020

EL CUERVO DEL ALGAIDÓN


Este chiste/cuento se lo oí contar varias veces, con su seriedad habitual, a mi suegro, Jesús Fernández “El Calañas”, pinero auténtico, nacido en 1922.

Había en la Sierra del Algaidón un cuervo más viejo que la sarna -porque los cuervos duran mucho- pero más listo que el hambre y, como estaba hambriento y no tenía donde caerse muerto, se las tuvo que ingeniar para no caerse muerto de hambre. Una pareja de cuervos había dejado solo en el nido a su pollo recién nacido y el muerto de hambre vio el momento oportuno para cometer el crimen perfecto.

Estranguló al pollo, lo sacó del nido, se deshizo del cadáver sepultándolo sin dejar huellas, y ocupó su lugar después de arrancarse con el pico, una a una, todas sus plumas. Los padres cayeron en el engaño, y lo adoptaron sin saberlo y sin más papeleos.

Al principio, la pareja de hecho lo siguió cebando como a un hijo de sus propias entrañas pero, conforme iban pasando las semanas y los meses, se les acabó parando una mosca detrás de la oreja -es un decir- porque la criaturica, además de no estudiar ni trabajar, ni crecía ni emplumaba... ¡Cómo iba a emplumar el muy canalla si se arrancaba los cañones en secreto para pasar por un tierno retoño en cuereticos vivos! ¡Menudo pajarraco!

El infanticida impune estuvo a la sopa boba durante cinco largos años de cuidados intensivos, hasta que llegó un invierno en el que caían chuzos de punta, con tres palmos de nieve, y un frío que se helaban hasta las palabras. Eso era precisamente lo que les faltaba a los sufridos papás para estar del eterno bebé hasta la punta del pi...co, y eso que no sabían que era el asesino de su propio hijo, ¡por nadie pase! 

Como los cuervos no pueden hablar, la supuesta madre miró al supuesto padre fijamente a los ojos y éste comprendió perfectamente el mensaje ("¿Se lo dices tú, o se lo digo yo?"). Al supuesto padre le bastó mirarla de reojo por encima del ala para contestarle ("¡Yo se lo diré!"). Fue el único de su especie que ha hablado porque un okupa tan picoduro le hace hablar hasta a los cuervos muertos:
-Mira, nene, tu madre y yo nos hemos sacrificado estos cinco años para que no te faltara de nada, pero ahora nos vemos más negros de lo que ya somos para llevarnos algo al pico escarbando en una nieve más dura que una piedra. Te digo esto porque ya somos viejos -“no tanto como yo”, pensó el que sabes- y no podemos aguantar más. Ya va siendo hora de que te busques la vida y te hagas un cuervo de provecho.

Pero de algo le tenían que servir al falso pollito sus muchas volaterías por el ancho cielo. Su sabia respuesta fue tan breve como inapelable: "EN ELCHE… ¡HAY DÁTILES!".

P.D. En la versión original no aparecía ninguna moraleja pero, si tu hijo cincuentón no salta del nido y la cosa se pone más negra que el ala de un cuervo, ya sabes lo que tienes que hacer: ¡Embocarte a Elche a por dátiles para el muchachico!

P.D. DE ÚLTIMA HORA: Acabo de encontrar la rima para la moraleja:
Si tienes hijos viejos y no volátiles.... En Elche... ¡hay dátiles!


LAS FIESTAS DE MIS SUEÑOS. Gustavo Romera Marcos

MIS PERLAS LITERARIAS 70
11-07-2020

LAS FIESTAS DE MIS SUEÑOS

Las fiestas del Santísimo Cristo del Rayo, para mis abuelos; del Santo Cristo, para mis padres; y de La Vaca, para mí; han ido creciendo en mis sueños a lo largo de toda mi vida…

Sueño con un niño mirando asustado los afilados cuernos sin atreverse a soltar la segura mano de su padre en una lejana merienda en La Canaleja…

Sueño con un adolescente, soltado de la mano de su padre, subido a una olivera espiando el paso cercano de los afilados cuernos…

Sueño, poco antes de que entren los afilados cuernos, con un mozo de la mano de un quinto que levanta, a golpes de bombo, los pies del suelo, los brazos al cielo, y los corazones a la Gloria…

Sueño con un aprendiz de hombre que sólo sueña con cogerse de la mano de una muchacha que le incendia el corazón mientras da vueltas por una Glorieta envuelta en olores de resina, de esparto y de sabina…

Sueño con un padre y un abuelo que llevan a su hijo y a su nieto de la mano temblorosa ante los siempre afilados cuernos...

Hoy, 11 de julio de 2020, mi sueño se ha convertido en una trágica pesadilla por un bicho tan asesino que no me permite cogerme de la mano de nadie, y al que, desde hoy, nunca le perdonaré que sea tan AGUAFIESTAS.


jueves, 9 de julio de 2020

"El ahogado más hermoso del mundo". García Márquez.

MIS PERLAS LITERARIAS 69
09-07-2020

Estas PERLAS nacieron para recoger mis textos preferidos de otros autores pero, últimamente, mi maldito ego, alentado por los aplausos, se ha inclinado por mis propios textos.
 
Hoy quiero retomar la idea inicial con el cuento “EL AHOGADO MÁS HERMOSO DEL MUNDO”, de García Márquez. Lo comentaré brevemente con citas textuales.

Pertenece al llamado REALISMO MÁGICO, el gran descubrimiento de la narrativa hispanoamericana, que podríamos resumir como la fusión de la realidad y la fantasía hasta llegar a confundirse. 

El cuento comienza con la aparición, en la playa de un pueblo, de un bulto enorme e irreconocible al que “le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y solo entonces descubrieron que era un ahogado.”

La descripción del pueblo y la comprobación de que era un extraño, son magistrales: “La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los muertos que les iban causando los años tenían que tirarlos en los acantilados. (…) todos los hombres cabían en siete botes. Así que cuando se encontraron el ahogado les bastó con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos.”

Las mujeres lo preparan para el velatorio y “cuando acabaron de limpiarlo (…) se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más viril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación.”

El anonimato se resuelve cuando “la más vieja de las mujeres, que por ser la más vieja había contemplado al ahogado con menos pasión que compasión, suspiró: -Tiene cara de llamarse Esteban.”

Cuando lo arrojaron al mar: “Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera (…) No tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás”.

Finalmente, la memoria de Esteban despierta al pueblo de su apatía y resignación: “Se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que los amaneceres de los años venturosos… (no sigo esta frase final del cuento para que la descubráis por vosotros mismos. Lo podéis leer gratis en varias webs).


P.D. Los resúmenes son como los tráilers, o tráileres, de las películas, o te animas a ver la película completa, o te desanimas por completo… Espero haber conseguido lo primero.

martes, 7 de julio de 2020

UN RELATO DE MISTERIO REAL. Gustavo Romera Marcos.

MIS PERLAS LITERARIAS 68
07-07-2020

UN RELATO DE MISTERIO REAL


El abuelo paterno de mi difunta esposa, moratallero de toda la vida, me contó hacia 1975, con sus ochenta años pero en plenas facultades mentales, este breve relato que reproduzco con sus mismas palabras, más o menos:
Volvía yo una mañana, sobre el mediodía, con mi burro cargado de leña del monte cuando, al final de la cuesta por la que yo bajaba, vi a mi padre sentado en una piedra a la orilla del camino. Pensé que me venía bien que hubiera salido a mi encuentro porque la carga del burro se había torcido y, entre los dos, sería más fácil enderezarla. Cambié la vista y, cuando volví a mirar, ya no estaba. Pensé que se había escondido para darme un susto y, al llegar al sitio dónde lo había visto, comencé a decirle en voz alta que no me iba a asustar porque ya sabía que estaba allí, pero no apareció por ningún lado.
Al llegar a mi casa, le dije a mi madre que había visto a mi padre en tal sitio pero que desapareció de mi vista y no lo volví a ver. Mi madre, al escucharme, rompió a llorar amargamente mientras me decía a media voz: “¡El papa se nos muere… el papa se nos muere…! ¡Pero no le digas nada de esto!”. Yo le pregunté que por qué decía eso y me contestó que mi padre había estado toda la mañana picando esparto en la casa de un vecino amigo suyo...
Aquella misma tarde, estando yo con mi padre segando alfalfa para unos novillos que teníamos, cayó muerto de repente.

P.D. Después escuché otros relatos semejantes en Moratalla, que confirmaban la antigua creencia del llamado en Psicología “desdoblamiento astral” en general; y, en este caso, en particular, de una persona horas antes de su fallecimiento. 
Pido el mayor respeto al tratarse de un asunto tan serio y aprovecho para pedir también a mis lectores sus comentarios acerca de experiencias parecidas.